
Seguramente fue debido a esa sinceridad que no me comí un colín, ahora sé que los votantes prefieren que se les engañe con promesas absurdas en relación a su propio bienestar en lugar de reconocer a las claras por lo que uno se presenta.
Con el resultado mejor no recrearse, no saqué ni un voto. Aún no manejo los conceptos matemáticos a la perfección, pero haciendo mis rudimentarias cuentas, tengo la sospecha de que no me votaron ni mis padres.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario