jueves, 21 de junio de 2007

B.L.P.I.

Ayer hablaba de mis éxitos, hoy voy a reconocer publicamente mi mayor fracaso hasta la fecha: mi primera experiencia política. Fundé un partido para concurrir a las elecciones municipales del 27 de mayo y fuí claro, el nombre de mi grupo expresaba a las claras mi reivindicación.

Seguramente fue debido a esa sinceridad que no me comí un colín, ahora sé que los votantes prefieren que se les engañe con promesas absurdas en relación a su propio bienestar en lugar de reconocer a las claras por lo que uno se presenta.
Con el resultado mejor no recrearse, no saqué ni un voto. Aún no manejo los conceptos matemáticos a la perfección, pero haciendo mis rudimentarias cuentas, tengo la sospecha de que no me votaron ni mis padres.

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