viernes, 20 de julio de 2007

el monstruo de las galletas


Mucho se reían cuando me dejaban al alcance las galletas y me ponía como loco al cogerlas y las chupaba, pero los gestos se volvieron graves cuando mordí una y corriendo me sacaron el trozo de la boca. Qué divertido fue.
Y es que estos piños no son de adorno, y con la comida no se juega, por lo menos no cerca de mi vista.

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