
Suelo ser bastante gruñón, lo sé, pero no es más que un arma de defensa, me ayuda a soportar que no se me trate de una forma tan selecta como merezco. El caso es que hoy no tengo motivos para mostrarme de mal humor, he batido mi record de perezositud (si no existe el palabro lo registro ahora mismo), pues he amanecido a las 10 de la mañana, y sin despertarme ni una sola vez en toda la noche, soy un prodigio.
Además, hoy he estrenado manjar nuevo, la ternera (se la recomiento a otros bebés que puedan estar leyendo ésto), que, a pesar de que escuché muy bien al pediatra decir que ya podría haberla probado hace tiempo, mis padres han demorado mucho la llegada de este gran momento.
Por otra parte, la cuenta atrás para el viajecito a la playa está llegando a su fin, de momento consideraré eso como una buena noticia, aunque ya veremos si las risas no se vuelven llanto.
En resumen, podemos decir que está siendo un buen día, ya tendré tiempo de volver a mostrarme en mi salsa agridulce habitual, hoy entierro el hacha de guerra.
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