
Casi ocho meses tuvieron desde que dibujé la raya en el predictor hasta que me asomé al mundo y por poco no les vale tanto tiempo para buscarme un nombre. Quiero creer que de broma se referían a mí como Leocadio, que cada vez que lo oía me revolvía de disgusto en mi líquido amniótico. Ocasionalmente fui Koldo y Juan Unax, pero hasta unos pocos días antes de nacer no fui Iván. Ya me veía empezando mi existencia como el chico sin nombre, y las enfermeras refiriéndose a mí como ese, o, incluso de forma más lejana y fría, aquel.
Como sean tan indecisos con todo vaya vida me espera... ah, y espero no haber heredado esa cualidad, yo creo que no, vamos, me parece que yo más o menos soy muy decidido, aunque no estoy seguro pero pienso que quizás sí, o a lo mejor, ¿no? bueno, posiblemente lo sea... creo.
1 comentario:
Joel a mi me lo vas a decil que no sabía como llamarte compañero, me pasaba como a las enfermeras, cada vez qeu hablaba con tus papas para saber como estabas, te habían cambiado el nombre, lo que producía un colapso en mi corto cerebro y me daba por salir a vocear a la montaña haciendo mezclas de todos los nombres, las vacas salían corriendo, el Núñez con las manos en la cabeza, y el vecino cabrero corría detrás de mi con la garrota en la mano llamándome gamberroooo....
Tus papas creo que al final para calmar los ánimos, tomaron una buena elección, les costó pero fue una decisión acertada, tienes un bonito nombre... besos hoyanos.
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