martes, 6 de noviembre de 2007

el dormilón


Si el hecho de que le guste dormir a uno es un delito, me declaro culpable.

Iba a titular esta publicación "el bello durmiente", pero se me podría acusar de poco modesto y tampoco tengo muy clara mi inocencia en este asunto, con lo que lo he dejado, ya sería demasiado.

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