
Cada día entiendo menos a los humanos.
Han sido días raros éstos, hoy enterraban una sardina y el finde me pusieron ropajes brillantes y decían que era un enanito... vale, de acuerdo, que consulten los percentiles de mi edad, a ver si es verdad que soy tan canijo.
Al margen de estas cuestiones, hoy he montado por primera vez en un caballo de verdad, que al parecer lo que me trajeron los reyes majos era una réplica. Las diferencias básicas que he encontrado es que el de hoy era más grande y le faltaba el botón de la música.
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