La foto de la moto es de ayer y la del caballo de esta mañana, así que aparte de mi variada forma de transportarme creo que hay otro comentario obvio que hacer, el que da título a esta publicación.
El domingo vino Diego a visitarme y pasamos unas risas. Al principio tuve que dejar algunos conceptos básicos claros repitiendo por cada juguete que cogía que era mío, no era egoismo ni celos, simplemente quería enseñarle cómo es el mundo, que luego se crean falsas ilusiones que no llevan a nada bueno. Aunque no lo creais, aqui donde me veis yo también tuve su edad y sé de lo que me hablo. Superadas las primeras tiranteces todo fueron risas y sofocos por el ejercicio físico extenuante.