
Finales de marzo de 2006: un servidor da su primera señal de vida dibujando una rayita roja en un aparato de plástico, una pequeña señal para mí, un cambio radical en la vida de más de uno.

Venga, dejemos de remontarnos a la prehistoria por un día, esta foto es de ayer mismo, yendo de paseo que es una de mis actividades favoritas. El día que tenga que hacer el esfuerzo de soportar mi propio peso sobre mis piernas posiblemente cambie de parecer, pero de momento, eso de ir sentado sobre ruedas es todo un invento. Y no me llaméis vago, que bastante es que no protesté por el cambio, que antes iba tumbado a la bartola, eso sí que es buena manera de viajar.

El tiempo, el implacable, el que pasó...
No todo aguanta como yo el paso del tiempo, en esta primera imagen que algunos ya conocíais, se aprecia claramente cómo menguó el grupo 0 del coche en apenas dos meses.
En la segunda demostración, podemos apreciar, como, lavado tras lavado, la misma prenda ha encogido llamativamente en cuatro meses, mientras que yo me mantengo exactamente igual. Las cuatro fotos son ya un poco antiguas, pero la tónica se mantiene, sigo con el mismo tipín.
Así de contento me he levantado hoy, que cumplo siete meses y además estreno la única estación que aún no conocía: el verano.

